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LOS AFROARGENTINOS Y EL ORIGEN DEL TANGO


Detalle de: "Tangó: del kiluba al tango de DiscÉpolo, Piazzolla y Manzi"
Autor: Pablo Alonso



LOS AFROARGENTINOS

Y EL ORIGEN DEL TANGO
(Sociedad, danzas, salones de baile y folclore)




Por Ricardo Rodriguez Molas: Historiador especializado en Historia Social y Economica. Autor de numerosos libros sobre marginados y explotados de America Latina (indigenas, negros, trabajadores). Fue profesor en las Universidades Nacionales de La Plata y Buenos Aires; investigador en el CONICET. Se ha documentado en los archivos de indias, Historico de Madrid, Rio de Janeiro, General de la Nacion y Portugal.





"No permitan semejantes bailes y juntas las del tango, porque en ellas no se trata sino del robo y de la intranquilidad para vivir los negros con libertad y sacudir el yugo de la esclavitud".
Manuel Warnes, funcionario del cabildo de Buenos Aires, 1789

"Proviniendo de la lubricidad de sus instrumentos y sus canciones ... bastan sus movimientos obscenos para proscribir el tango"
José Eugenio de Elías, Buenos Aires, 12 de Marzo de 1827

"El sitio, tambor o candombe, el tango tomó otro giro, y se tocaba el clarinete y trombón en los peringundines de Solís (Solís y Estados Unidos, esquina S.O.), de Lorca (frente a la estatua de Moreno, en la Plaza del Congreso), y el de la Boca del riachuelo".
Laurentino C. Mejias, Barcelona, 1913

"El tango de los negros de Buenos Aires, mestizado, conservando apenas una reminiscencia del acto sexual, triunfa rápidamente en Argentina y se extiende muy pronto en el mundo entero"
Roger Bastide, "Las amenazas negras", Madrid, Alianza, 1969, p.176
.





El hecho de sostener que la música negra no tuvo ninguna influencia en el desarrollo del tango porteño, de ninguna manera por la afirmación sino por los argumentos expuestos asociados al hispanismo y a la "pureza" de las tradiciones, se une al racismo latente en la sociedad argentina.

La palabra tango designa en los siglos XVIII y XIX el sitio de reunión de algunos grupos negros en el Rio de la Plata y lo mismo ocurre en otros sitios de América latina. El origen africano del término es ineludible y lo demuestran los diccionarios y las más variadas fuentes documentales. Proviene del KILUBA, grupo lingüístico ubicado en el antiguo territorio del Congo Belga, y su traducción aproximada es la de " CÍRCULO, REUNIÓN, SOCIEDAD". El especialista belga Van Avertaet señala varias acepciones de la voz del tango, entre otras GRUPO, CONGREGACIóN, COALICIÓN, COMITE, CUERPO SOCIAL.
Tangos en el litoral africano denominan desde comienzos del siglo XVII a los sitios de concentración de esclavos que van a ser remitidos al Nuevo Mundo.
La palabra TANGO como danza se menciona con frecuencia en la documentación folclórica de Cuba, Venezuela, Uruguay, México y otros países de América española. Señala en un comienzo a los sitios de reunión de los negros esclavos y libres donde realizan sus fiestas y danzas.
La danza para el negro constituye una de sus posibles evasiones, una evasión, por cierto controlada.
En la ciudad de Montevideo, como en Buenos Aires, los negros concurren en los siglos XVIII y XIX a locales denominados TANGOS.
En 1807, las autoridades prohíben las reuniones de los esclavos que tienen lugar, escriben " en los candombes y tangos”.
En el siglo XVIII en Chile denominan Tango a los sitios o "campos de concentración" donde encierra a los negros que llegan de África en espera del momento de ser vendidos a los traficantes que llegan de distintos sitios. Esteban Chardo anota:
Tango - Reunión de negros bozales para bailar al son de sus tambores y otros instrumentos.


LOS TANGOS PORTEÑOS DE LOS NEGROS CONGO-ANGOLINO

En Buenos Aires los primeros testimonios de tangos africanos porteños son de fines del siglo XVIII, precisamente de 1789. Ese año él sindico procurador de la ciudad denuncia que al recorrer el barrio de la Concepción observo a un grupo de negros “usando el tango y bailes indecentes”.
Los Tangos vuelven a ser mencionarlos a comienzos de la siguiente centuria, en 1801 y 1802, siempre asociados con los sitios de las “naciones” bantu. Los “sitios” eran lugares de reunión de las distintas “naciones” africanas, controladas por el orden político. En ellos tienen a lugar las danzas dionisiacas acompañadas por el ritmo de los tambores. Solo debo insistir en el hecho, a las pertenecientes a los grupos congo-angolino las denominan TANGO.
En 1801, en las proximidades de la iglesia de la concepción, la cofradía de negros era propietaria de lo que denominan “casa y sitio de tango”. Es interesante señalar que los funcionarios coloniales denominan en su comienzo al sitio “Tambo”. Ya en 1802 lo hacen con el término exacto, TANGO. Este Hecho hace suponer que la palabra era prácticamente desconocida por los sectores de poder social y económico.

Poco antes de finalizar el siglo XVIII, en un sumario judicial señalan que un hecho criminal había ocurrido “cerca del paraje donde los negros tienen en los días de fiesta el baile que llaman Tango”.

En 1812, en momentos que se incrementan las levas de negros con destino el ejército, el gobierno prohíbe sus danzas y reuniones. Prohibición que en la práctica tiene poco efecto.
Todos los testigos del siglo XIX que conocieron el tango en su posterior evolución a danza entrelazada de salón, lo asocian con los ritmos africanos, Edelmiro Mayer, músico argentino da a conocer en 1888 un diccionario musical y define en el mismo al tango con las siguientes palabras:”Canción y baile originado por los negros esclavos de América española. La música es de compás 2 por 4 y el baile se divide en dos partes”.

De los “sitios” de las “naciones”, las danzas de carácter dionisiaco, es un proceso lento pero sin pausa, se trasladas a las “academias de baile”, peringundines y lupanares de las de la ciudad. Lupanares que ya en 1921 reciben en Buenos Aires el nombre de quilombos, una asociación peyorativa con las aldeas de negros que se internan en la foresta brasileña para huir de la esclavitud.

El proceso comienza en los años posteriores a 1852 y se intensifican dos décadas mas tarde. El tango, deducimos que formas intermedias entre el candombe y el baile mestizo de los últimos años del siglo XIX llega al teatro como sátira.

¿Cómo eran los tangos de las últimas décadas del siglo XIX que no hablan de la “rubia mireya” ni de los bulines de la calle Ayacucho? De los mismos no han llegado partituras debido al hecho que la mayoría de los ejecutantes ignoran la notación musical.

En 1876 se publica en Buenos Aires la letra de un Tango habanero y lo hacen en un periódico de blancos, ajenos a las sociedades africanas. Un tango, sin duda, de un ambiente lupanario. Satírico. Tango de blancos, imita el ritmo de los tambores y de las canciones de los negros que acentúan el cambio rítmico de las silabas de tiempos fuertes y acentuando a otros débiles:

Doña Petrona, vieja coqueta,
Llena de ungüentos y de almidón,
No tiene cara sino careta,
Pues es mas fea que un mascaron,
Que un mascaron,
Que un mascaron.

Hasta aquí dos testimonios sobre el origen del tango. Con los textos mencionados donde los temas nada tienen que ver con la cotidianidad de los morenos, circulan otros propios de los descendientes de los antiguos esclavos. El siguiente se publica en un periódico comunitario, en 1881:

"Mundela y cagombo baila
La mazurca y el choti inglé
Requebrando sintula solo
Y alastlando los pies

Coro

Baíla, baíla tu muango neglo
Y la blenda meneala bien
Que ni el mismo cartanga puela
Con su glacia y su lusidé

Voz con el limbo compla los neglos
Que en el aflica cleala está
Para hacelo servil de infame a la nuestra fatalita

Coro
Poble Neglo baila candombe
Y el quizanche plonto tiembla
Pala bailar en la cancha unidos
los tres días de carnaval"

Posiblemente nos encontremos nos encontremos en el momento de transición del tango africano de los congo-angolinos, de parejas separadas, a otro de carácter satírico y festivo de carácter criollo, enlazado, con fuertes raíces en los “sitios” y similar al de la primera década del siglo XX. Las letras de esos años tienen en todos los casos, insistimos, carácter satírico o festivo, de ninguna manera melancólico. No es de ningún modo, “UN PENSAMIENTO TRISTE QUE SE BAILA”. También suelen ser dionisiacas, herencia de las danzas de los “sitios”.


ARQUITECTURA Y RITMO DE LA POESIA AFROPORTEÑA:
EL TANGO DE LAS COMPARSAS

Muchos de los textos de los tangos criollos que doy a conocer tienen la arquitectura y las características de la poesía afroamericana.
En las letras de los primeros tangos, como en gran parte de la poesía afroamericana, las silabas acentuadas se destacan por suposición o por la rima y se escanden marcadamente, acompañada por el ritmo de los tambores.
Nos encontramos con características que se manifiestan asimismo en la segunda mitad del siglo XIX en algunas letras de tango. En “Canto negro” escribe el cubano Nicolás Guillén:

“Tamba, tamba, tamba, tamba,
Tamba del negro que tumba;
Trunba de negro, caramba,
Caramba, que el negro tumba:
¡yamba, yambó, yambaambé!”

Y en Buenos Aires se escribe en los tangos y canciones:

“Ché, ché, mi lá, mi lá.
Tola la gente milando etá.”
(Año 1876)

“Candombe, candombe,
candombere, candombe,
candombere, candombe,
Matìay curumbamba
Maria Carumbè,
Hè, e, Hé, e,
Maria y Carumbé.”
(Año 1877)

Las comparsas de negros están presentes los días de carnaval en los salones de baile que alquilan para diversión de la “sociedad de color”. Se reúnen allí las distintas sociedades y ejecutan tangos. Como señalan los periódicos de la época, lo hacen debido a la segregación impuesta en otros sitios por los propietarios de los mismos.
En 1880 los bailes tienen a lugar en “La Victoria”, al salón concurren las comparsas “Negros esclavos”, “Las Bonitas”, “Las bromistas”, ”Las esclavas” y “Los negros humildes”.
“Los negros humildes” cantan el tango “MUNDELA Y CAGOMBO BAILA”, ya mencionado.
En los días de carnaval de 1879 la comparsa “LAS DELICIAS” se presenta en Buenos Aires y lo hacen con instrumentos que poco tienen que ver con los tangos de los candombes de treinta o cincuenta años antes. Lo hace, señalan en un periódico de los negros porteños, “con bombos, platillos, cornetas, pistones y cuanto instrumento bullanguero encuentran a mano. ¡Que tanguito! –agregan- el que va a cantar la comparsa chiche de nuestras sociedades”


EL TANGO CRIOLLO

A comienzos de la década de 1880 la población de color de Buenos Aires no supera las ocho o nueve mil almas. Cantidad que representa menos del cinco por ciento de la totalidad de habitantes de la ciudad. Son entonces pocos los “sitios” que subsisten de las antiguas “naciones”, y éstos por lo general son cuidados por los más ancianos. Los negros que integran las comparsas de carnaval se trasladan a ámbitos distintos: a las romerías de Recoleta y a las “academias de baile”.


“BAILES DE CANDIL Y DE MEDIO PELO” DEL SUBURBIO PORTEÑO

Finalizado el bullicio de los bailes de carnaval, apagadas las luces de los salones, los integrantes regresan a sus ocupaciones habituales. De todas maneras, lo indican las crónicas de la época, las letras y la música de los tangos ejecutados en el transcurso de esos días se recuerdan a lo largo de todo el año. Los tangos de las comparsas se trasladan a los salones “de medio pelo” para festejar acontecimientos familiares.
Un testimonio único para el conocimiento de los “Bailes de candil” en una ciudad que transforma poco a poco su fisonomía de “gran aldea”. Creo también que en el pintoresco baile, amenizado por una orquesta de negros, se escuchan tangos. El pueblo de Flores, ambiente, orquesta y asistentes son descriptos con todo lujo de detalles. Se dice entre otras cosas:

“El patio alumbrado a giorno presentaba un efecto espléndido, la sala perfectamente amueblada y decoraza daba gatazo. En el patio habían sido colocados cinco negros (trompudos) los cuales componían la orquesta. Una vez las niñas en el salón y después de haberse echado una cantidad mas que regular de polvo, pues había algunas bastante morochas que parecían blancas, principio el zarandeo y hubo más de cuatro niñas que se desmayaron al oír la orquesta”.

Debemos insistir en el hecho que en la década de 1880 de las antiguas costumbres solo resta el antiguo tambores sus distintas formas. Y así mismo el tango en su etapa de transición, según lo indica un GRABADO DE 1882 que representan a dos negros que lo bailan. Danza que poco tiene en común con el candombe de la primera mitad del siglo XIX. Vicente Rossi informa que el tango primitivo era el candombe clásico mejorado en figuras y movimientos. “Lo bailaban en entrevero, es decir, sin formar rueda, ni filas, ni parejas.”

EN EL GRABADO DE 1882 REPRESENTA UN BAILE CON CARACTERÍSTICAS AFRICANAS QUE POCO TIENE QUE VER CON EL DEL SIGLO XX. Recurro a otros ámbitos y a procesos paralelos. Al estudiar la música cubana, Alejandro Carpentier demuestra que todos los bailes populares de origen negro fueron en una etapa de su evolución, a partir de ritmos primitivos, danzas entrelazadas, pero en pareja.
En Buenos Aires, el gusto por el ritmo del parche persiste en los jóvenes que lo escuchan de mano de los ancianos que habían nacido en África y les relatan historias y tradiciones.

De los “sitios” del candombe anteriores a 1880 solo resta uno y al mismo asisten algunos ancianos. Por entonces los integrantes de las nuevas generaciones concurren a distintos salones de baile y poco interés tienen en las costumbres de las “naciones”. Lo hacen de manera especial durante el transcurso de los días de carnaval.

En los primeros años de la década de 1870 Buenos Aires cuenta aproximadamente con 230.000 habitantes. Trascurridos los meses trágicos de la epidemia de fiebre amarilla de 1871, la ciudad se recupera lentamente no solo debido al crecimiento vegetativo, también con el arribo de los inmigrantes europeos.


PERINGUNDINES Y ACADEMIAS DE BAILE

Señale antes la presencia en los salones de baile de conjuntos, musicales que utilizan instrumentos que no son los tradicionales de los congo-angolino. Los mismos provienen de las comparsas, una de las vertientes como los “fin de fiesta” de algunas piezas de teatro de los primeros tangos que comienzan a diferenciarse de los primeros candombes. UN PROCESO QUE SE DESARROLLA ENTRE 1860 Y 1880. En los periódicos porteños anuncian en esos años con profusión la venta de instrumentos musicales: Clarinetes, trombones y otros aerofonos.
Los piringundines o peringundines son también denominados academias de baile, existen en Buenos Aires poco antes de 1880.

Las academias, que asocian a jóvenes de la elite con los sectores marginados. Y allí bailan el tango, danza de negros posiblemente enlazada y lo hacen también en los lupanares donde se impone la unión de los cuerpos y la simulación del acto sexual. El hecho es conocido: la mayor parte de las danzas enlazadas de salón, de manera especial en los países de influencia negra en su población, tienen su origen en ritmos propios de los descendientes de los esclavos.

A las academias de baile posteriores a 1860 asisten negros, inmigrantes y criollos, entre estos oficiales del ejército. En determinado momento hasta los inmigrantes vascos poseen una academia.
Son concurridos los salones de los LUPANARES y “academias” de la calle Cuyo (actual Sarmiento), los de Corrientes entre Uruguay y Montevideo, y de Uruguay, poco antes de llegar a Rivadavia. Y también los del salón y fonda “Corredores de Monserrat” y los de 25 de Mayo.
El organillo con el auge de los lupanares y las “academias de baile”, irrumpen en las calles de la ciudad en la segunda mitad del siglo XIX. Sus dueños son inmigrantes italianos y españoles.

Muy pocos datos perduran de la primitiva coreografía del tango criollo. Conocemos el grabado de 1882 que indica un baile de parejas separadas. Un testimonio de 1879 observa que un personaje de la ciudad “tiene paso de tango para caminar”. Es posible que se trate de un compadre como los que recuerda Ventura Lynch en 1883 al referirse a la milonga, forma que para el había nacido “como burla de los bailes que dan los negros en sus sitios”.


EL TANGO Y OTROS TESTIGOS DE SU ORIGEN

Habría sin dudas un sinnúmeros de observaciones que hacer. De todas maneras es posible advertir al filo de dos siglos y en algunas letras, en una etapa que el tango cruza fronteras, características que indican con claridad su origen: temas dionisiacos, ritmo, sexualidad como en el siguiente texto de 1902:

“A una nega que quiso piña,
¡Ay! Un nego se la cogió
y le dijo: toma morena,
la piña y el corazón.
¿La comió?
Si, señor,
es decir
me la figuro yo.
Pues después, ya por la noche,
La neguita dijo así:
¡Ay! Que dulce fue la piña,
¡Ay! Moreno, que me diste a mii”.


EL CAMINO DEL LUPANAR A PALERMO Y RECOLETA

El tango no es bien visto por algunos sectores de la población. En 1905, la revista “Caras y Caretas” lo define como un baile libertino, propio del malevaje porteño. Lo describe sin ahorros de términos despectivos:

“El chinerio y el compadraje se unen en un fraternal abrazo y da principio la danza en que los bailarines ponen un arte tal, que es imposible describir las contorsiones, cuerpeadas, desplantes y taconeos a que da lugar el tango... este es el baile orillero por excelencia; él da a lugar a que el compadre pueda lucir habilidades cínicas, en que demuestra toda agilidad de su cuerpo y la resistencia de sus pies. Y por eso esta de moda en carnaval: hasta los títulos que ostentan rebosan de originalidad compadre: “No me arrugues la pollera; Golpea que te van a abrir; Embadúrname la persiana; Sácale la nicotina” y otros por el estilo, para que se graben en la mente de los bailarines”.

Nos encontramos en los límites de otra etapa. Hasta entonces, después de ser ritmo y danza que identifica a las sociedades congo-angolino, modificados ambos, ritmo y danzas, convive con los compadres orilleros y los caudillos alsinistas de Balvanera, con las comparsas de carnaval, con los clientes y pupilas de lupanares, con los asistentes a salones de baile de “medio pelo”.

ANGEL VILLOLDO, PATRIARCA DEL TANGO CRIOLLO, autor de letras y partituras a comienzos del siglo XX, nace en 1864 y conoce el proceso de evolución de la música porteña. El Autor de “El Porteñito” (1903), “La Morocha” (1905) y otros tangos publica en 1916 la recopilación de algunas letras populares que había redactado e incluye entre ellas “El Negro Alegre”. La letra tiene todas características de las letras de tangos negros, baile que danzan los protagonistas de Villoldo:

“Bailando anoche el tanguito
con la negra Pancha,
El negro Ramón
Queriendo hacer firuletes
Como fardo al suelo
Se fueron los dos;
Se lastimaron la trompa
Y toda la mota
Se les alboroto
Juá, juarajuá,
Juá, juarajuá,
.Juá, juarajuá,”

Ya a fines de la década de 1900, tal vez antes, el tango llega a los salones de la burguesía porteña de la mano de los “hijos de familia” que concurren a prostíbulos y salones de medio pelo”. Y de allí, pocos años después, se traslada a los salones europeos y cabarets de Paris y otras ciudades, donde supo estar de moda.

En 1914, habían trascurrido dos décadas de los tangos de los peringundines y “academia de baile”, el proceso folclórico de ABAJO ARRIBA se invierte en algunos aspectos de la transferencia.







LOS TANGOS NEGROS Y LOS POETAS DEL SIGLO XX


ORO Y PLATA - Homero Manzi

Un broche de aguamarina y una esterlina te regaló.
Tu negro, que era muy pobre, no tuvo un cobre para el amor.
Un pardo de ropa fina para tu ruina te convenció.
Yo digo que una mulata, por oro y plata se enamoró.

¡Ay!Late que late,
y el cuero del parche bate con manos de chocolate,
el negro que la perdió;

rueda que rueda, lo mismo que una moneda,
con ropas de tul y seda, la negra que le mintió.
Todos los cueros están doblando,
Pero sus ojos están llorando,
que un pardo de cuello duro fumando un puro se la llevó.

¡Ay!Siga que siga,
no sufras ni la maldigas que el cielo también castiga
la culpa de la ambición.
Las manos en la tambora mientras tu pena, llora que llora.
Yo digo que es un tesoro de plata y oro tu corazón.
Tu corazón.Tu corazón.

Un broche y una esterlina fueron la ruina de una pasión.
Un pardo con diez monedas forró de seda tu corazón.
La plata siempre es la plata que hiere y mata sin compasión,
yo digo que una mulata por oro y plata se enamoró


TANGÓ NEGRO - Juan Carlos Cáceres -

Tango negro, tango negro,
te fuiste sin avisar,
los gringos fueron cambiando
tu manera de bailar.
Tango negro, tango negro,
el amo se fue por mar,
se acabaron los candombes
en el barrio ‘e Monserrat.

Más tarde fueron saliendo
en comparsas de carnaval
pero el rito se fue perdiendo
al morirse Baltasar.
Mandingas, Congos y Minas
repiten en el compás,
los toques de sus abuelos
borocotó, borocotó, chas, chas.

Borocotó, borocotó borocotó,
borocotó borocotó, borocotó, chas, chas.

Tango negro, tango negro,
la cosa se puso mal,
no hay más gauchos mazorqueros
y Manuelita que ya no está
Tango negro, tango negro,
los tambores no suenan más
los reyes están de luto
ya nadie los va a aclamar.


MULATA - Càtulo Castillo

Era un sueño de palmeras
las caderas bajo al son
de la rumba, la macumba y el bongó.
Era ingrata la mulata,
bailarina maragata
con su bata de escarlata tentación.

O el misterio de sus labios
que eran sabios al besar
o la luna de aceituna
frente al mar.
Sólo sé que en la alborada
la arrastró la mulatada
trás la ronda alucinada del compás.

Lejano cielo, del amor y del desvelo
mulata en celo, piel canela y azafrán,
bailó en tu falda y rodó en el tobogán
con la danza sincopada
que golpeó la mulatada
sobre el parche del tantán.

Sólo sé que en la alborada
la arrastró la mulatada
con el golpe del compás


NEGRITO - Alberto Soifer

Suenan los negros candombes,
la fiesta está en lo mejor,
la negra que fue alegría
en todo baile anterior,
está sola y está triste
no la anima ni el bailar,
todos le piden que cante
y su canto es un llorar.

¡Negrito,
todos me piden que cante
y yo tengo una pena
muy honda clavada
en el corazón!
¡Negrito,
sólo a ti puedo cantarte!
Los tambores te llaman,
te llama mi llanto
¿porqué no vendrás?

La negrada se alborota
pues muy triste es la canción
y quieren con el candombe
alegrar esa reunión.
Mas la negra con su pena
repite cual oración:
¡Negrito, quieren que cante
y sangra mi corazón!


NEGRA MARIA - Homero Manzi

Bruna, bruna
nació María
y está en la cuna.
Nació de día,
tendrá fortuna.
Bordará la madre
su vestido largo.
Y entrará a la fiesta
con un traje blanco
y será la reina
cuando María
cumpla quince años.

Te llamaremos, Negra María...
Negra María, que abriste
los ojos en Carnaval.
Ojos grandes tendrá María,
dientes de nácar,
color moreno.
¡Ay qué rojos serán tus labios,
ay qué cadencia tendrá tu cuerpo!
Vamos al baile, vamos María,
negra la madre, negra la niña.
¡Negra!... Cantarán para vos
las guitarras y los violines
y los rezongos del bandoneón.
Te llamaremos, Negra María...
Negra María, que abriste
los ojos en Carnaval.
Bruna, bruna
murió María
y está en la cuna.
Se fue de día
sin ver la luna.
Cubrirán tu sueño
con un paño blanco.
Y te irás del mundo
con un traje largo
y jamás ya nunca,
Negra María, tendrás quince años.
Te lloraremos, Negra María...
Negra María, cerraste
los ojos en Carnaval.

¡Ay qué triste fue tu destino,
ángel de mota,
clavel moreno!
¡Ay qué oscuro será tu lecho!
¡Ay qué silencio tendrá tu sueño!
Vas para el cielo, Negra María...
Llora la madre, duerme la niña.
Negra... Sangrarán para vos
las guitarras y los violines
y las angustias del bandoneón.
Te lloraremos, Negra María...
Negra María, cerraste
los ojos en Carnaval.


CHAROL - Osvaldo Sosa

Charol! ¡Charol!

Como noche sin luna,
como los cuervos,era charol.En la piel, pinta bruna,
y en todo el cuerpo fiebre de sol.
Como noche sin luna,como los cuervos,era charol.¡Charol! ¡Charol!

No conoció su cunay en la recova se hizo mayor.
Nunca tuvo fortuna ni tuvo amigos,ni tuvo amor.
No conoció su cuna y en la recova se hizo mayor.
¡Charol! ¡Charol!

Cuidando las carretas,Charol mataba su frío y su hambre.
Hondas eran sus penas,hondas, tan hondas como los parches.
Cuando el candombe rojo con su retumbe rasgaba el aire.
¡Ay Charol! ¡Pobre negro Charol!
¡Ay Charol! ¡Pobre negro Charol!
¡Ay Charol! ¡Pobre negro Charol!

Nadie asomó a su sueño,pero él soñaba,
¡Pobre Charol!Y era la de su ensueño, de tez de nieve y bucles de sol.
Nadie asomó a su sueño,pero él soñaba,
¡Pobre Charol!¡Charol! ¡Charol!

Negro como su cuerpo,fue su destino de frío y de hambre.
Hondas eran sus penas, hondas, tan hondas como los parches.
Cuando el candombe rojo con su retumbe rasgaba el aire.
¡Ay Charol! ¡Pobre negro Charol!¡Ay Charol!
¡Pobre negro Charol!¡Ay Charol! ¡Pobre negro Charol!


TOCA TANGÒ - Juan Carlos Cáceres

¡
Tocá tangó. Tocá tangó!
Dicen los negros con el tambor.
¡Tocá tangó. Tocá tangó!
¡Mandinga viene, viva Xangó!

En Retiro los marcaban
pa’llevarlos al Potosí
y allí mismo iban qudando
con su mancha carmesí.
Por Córdoba y Tucumán
iban todos a sufrir
hacia el norte los llevaban
a las minas a morir.

¡Tocá tangó. Tocá tangó!
Dicen los negros con el tambor.
¡Tocá tangó. Tocá tangó!
¡Mandinga viene, viva Xangó!

En Buenos Aires se quedaban
pa’el servicio o a pedir
o en oficios denigrantes
iban muchos sin dormir.
Cuando fue la Revolución
a la guerra los mandaron
muchos de ellos regresaron
sin un brazo o sin razón.

¡Tocá tangó. Tocá tangó!
Dicen los negros con el tambor.
¡Tocá tangó. Tocá tangó!
¡Mandinga viene, viva Xangó!

El negro tocaba el cuero
pa’olvidarse de sus penas
o reirse de su suerte
candombeando sin problemas.
El negro tuvo su gloria
cuando vino Juan Manuel
pero le duró muy poco
porque todo se fue con él.

Borocotó, borocotó,
chas, chas



PENA MULATA - Homero Manzi

Pena mulata
que se desata
bajo la bata
de broderí.

Dolor de milonga
que apenas prolonga
con queja tristonga
la noche de abril.

Como un espejo
Bruñido y viejo
brilla el pellejo
del bailarín.

Clavel escarlata
que el ansia delata
temblando en la bata
su mancha carmín.

Tu madre murió de amores
en el Barrio del Tambor.
Le abrió caminos de ausencia
el puñal de un cuarteador.

Tu padre murió a la sombra
por vengar esa traición.
Mulata, nació tu estrella
en un cielo de crespón.

Luz de locura
brilla en la oscura
mirada dura
del bailarín.

Alcohol de añoranza
que al son de la danza
calienta venganzas
debajo la crin.

Pobre morena,
brotó en tus venas
una serena
flor carmesí.

Rencor en acecho,
pincel del despecho
pintando en tu pecho
la mancha carmín.

Tu madre murió de amores,
alma blanca y piel carbón.
Mulata, fueron sus labios
el rencor de un cuarteador.
Tu padre murió a la sombra
por vengar esa traición.
Mulata, nació tu estrella
en un cielo de crespón.

Pena mulata
que se desata
bajo la bata
de broderí.

Dolor de milonga
que apenas prolonga
con queja tristonga
la noche de abril.