Agustín Ducca Pantaleón
Alfredo Zitarrosa
Canto Selk´nam
Carlos Alberto Garcia
Dante Alighieri
Edgar Allan Poe
Carlos Alberto Garcia
Dante Alighieri
Edgar Allan Poe
Ernesto Sabato
Franz Kafka
Franz Kafka
Luciana Barzola
Luis Alberto Spinetta
Mario Benedetti
Noelia Moncada
Noelia Moncada
Oliverio
Girondo
Pablo Alonso
Pablo Milanés
Rabindranath Tagoré
Rabindranath Tagoré
OBRAS DE LA SALA
LA PUERTA DEL INFIERNO DEL DANTE
Titulo: LA PUERTA DEL INFIERNO DEL DANTE
Autor: Pablo Alonso
Fecha: Febrero/Marzo 2014
Técnica: Acuarela, acrílico y lapiz sobre papel
35 x 50 cm
"OH VOSOTROS LOS QUE ENTRÁIS
ABANDONAD TODA ESPERANZA ".
Estas palabras de color oscuro
vi escritas en lo alto de una puerta;
y yo: "Maestro, es grave su sentido."
Y, cual persona cauta, él me repuso:
"Debes aquí dejar todo recelo;
debes dar muerte a tu cobardía".
Hemos llegado al sitio que te he dicho
en que verás las gentes doloridas,
que perdieron el bien del intelecto."
Allí suspiros, llantos y altos ayes
resonaban al aire sin estrellas,
y yo me eché a llorar al escucharlo.
Diversas lenguas, hórridas blasfemias,
palabras de dolor, acentos de ira,
roncos gritos al son de manotazos,
un tumulto formaban, el cual gira
siempre en el aire eternamente oscuro,
como arena el soplar el torbellino.
(Fragmento de "La Divina Comedia" de Dante Alighieri)
PIANO
Titulo: PIANO
Autor: Pablo Alonso
Técnica: Acrílico sobre madera
ESTEFANIA
Suenan las melodias del un piano,
La música es compania y complice,
cuando las teclas suenan por tus manos,
el piano sueña que tiene un alma.
Pablo Alonso
MARIPOSA DE FUEGO
Titulo: MARIPOSA DE FUEGO
Autor: Pablo Alonso
Fecha: Febrero 2012
Técnica: Acrílico sobre lienzo
VOLVER A MÍ
Aunque quiera escaparme de la vida y sus tristeza,
matar o dejar morir tu amor, no me interesa.
Pondre mi alma en el fuego cuantas veces pueda...
y volare como humo, con tu belleza,
aunque me haga cenizas, aunque me quede sin ella.
Noelia Moncada
ODA A CELESTE
Titulo: ODA A CELESTE
Autor: Pablo Alonso
Fecha: Junio 2012
Técnica: Acrílico sobre lienzo
70 x 50 cm
ODA A CELESTE
Mujer cerámica
de los cuatro elementos:
Fuego de la luz guia
con el aire de tu ser etéreo,
tus manos de barro.
Tus pies en la tierra ...
y en el agua del mar.
Pablo Alonso
Si lloras por haber perdido al sol...
Titulo: SI LLORAS POR HABER PERDIDO AL SOL...
"Si llorar por haber perdido al sol,
las lagrimas no te dejaran ver las estrellas."
Titulo: SI LLORAS POR HABER PERDIDO AL SOL...
Autor: Pablo Alonso
Fecha: 2010
Técnica: Acrílico sobre fibro fácil
21 x 15 cm
"Si llorar por haber perdido al sol,
las lagrimas no te dejaran ver las estrellas."
HOMENAJE A OLIVERIO GIRONDO
Titulo: HOMENAJE A OLIVERIO GIRONDO
Autores: Pablo Alonso / Celeste Cañete
Fecha: 2011
Técnica: Acrílico, cenicero de aluminio y oxido sobre cartel
PAPEL MOJADO
Titulo: PAPEL MOJADO
con sangre
con lluvia
o rocío
con semen
con vino
con nieve
con llanto
los poemas
suelen
ser
papel mojado
Mario Benedetti - La vida ese paréntesis
Autor: Pablo Alonso
Fecha: Febrero 2010
Técnica: Acrílico sobre fibro fácil
21 x 18 cm
Con ríoscon sangre
con lluvia
o rocío
con semen
con vino
con nieve
con llanto
los poemas
suelen
ser
papel mojado
Mario Benedetti - La vida ese paréntesis
A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS
Titulo: A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS
Autor: Pablo Alonso
Fecha: 2011
Técnica: Acrílico sobre cemento
CANTO SELK´NAM
Estoy caminando por la senda que dejaron aquellos que se fueron...
Sigo el rastro de sus pisadas...
Las huellas de aquellos que fueron están aqui
SALVAMENTO DE GIRONDO
Titulo: SALVAMENTO DE GIRONDO
Autor: Pablo Alonso
Fecha: 2009
Técnica: Acrílico sobre lienzo
50 x 60 cm
SALVAMENTO
El
bermellón gritaba.
Gritaba el verde nilo.
El granate, el cobalto,
el índigo gritaban.
Del negro, al escarlata
corría el amarillo.
Se zambulló el celeste.
Me abrazo el colorado.
El ultramar oscuro
me tiró un salvavidas.
Pero el violeta inmóvil
me miró.
Me miraba
con los brazos cruzados.
Gritaba el verde nilo.
El granate, el cobalto,
el índigo gritaban.
Del negro, al escarlata
corría el amarillo.
Se zambulló el celeste.
Me abrazo el colorado.
El ultramar oscuro
me tiró un salvavidas.
Pero el violeta inmóvil
me miró.
Me miraba
con los brazos cruzados.
Oliverio Girondo
VIAJE
Titulo: VIAJE
Autor: Pablo Alonso
Fecha: Mayo 2009
Técnica: Collage, Lápiz, birome, acrílico, diario, fibra, acuarela y manchas de te sobre pentágrama de papel
50 x 40 cm
Fecha: Mayo 2009
Técnica: Collage, Lápiz, birome, acrílico, diario, fibra, acuarela y manchas de te sobre pentágrama de papel
50 x 40 cm
Detalle
de la obra "VIAJE" (Autor: Pablo Alonso)
"Retomo una pintura en la que he estado trabajando anoche, hasta tarde."
"La creación es esa parte del sentido que hemos
conquistado en tensión con la inmensidad del caos"
"La creación es esa parte del sentido que hemos
conquistado en tensión con la inmensidad del caos"
Ernesto Sabato, fragmentos de "Antes del
fin"
Detalle
de la obra "VIAJE" (Autor: Pablo Alonso)
Detalle
de la obra "VIAJE" (Autor: Pablo Alonso)
UTOPÍA DE UN HOMBRE QUE RECUERDA
Titulo: UTOPÍA DE UN HOMBRE QUE RECUERDA
Autor: Pablo Alonso
Fecha: Septiembre 2009
Técnica: Tinta china, Pastel al oleo graso, Lápiz y Acrílico sobre papel
45 x 35 cm.
Autor: Pablo Alonso
Fecha: Septiembre 2009
Técnica: Tinta china, Pastel al oleo graso, Lápiz y Acrílico sobre papel
45 x 35 cm.
Oí decir alguna vez que con los años conviene perder la memoria, o al menos dosificarla, porque ella se vuelve una carga insostenible para nuestros huesos. Yo he gastado ochenta años acumulando vestigios, palabras inconclusas y silencios.
Hoy vuelvo a ese pueblo al que creí renunciar y su imagen parece una luz quieta y pálida que se adentra en el horizonte. Veo un potro blanco surcar al campo a un lado del tren. No hay límites para los que aun quieren avanzar, para los que aún quieren vivir.
Llueve, y la lluvia parece ser un recuerdo fragmentado e incesante, el recuerdo tibio de otras noches y de otras calles donde nosotros mismo éramos otros.
¿Cómo podré olvidar si mi memoria persiste en el llanto milenario de los mismos cielos de entonces? ¿Qué dios podrá ser eterno a pesar del minucioso caer de los días?
Hoy estoy parado ante este silencio que se resiste a abandonarme, sin más testigos que mi sombra y mi memoria y con la única certeza de la muerte. He visto la presencia trajinante de muchos hombres desvanecerse sin más consuelo que una última noche calurosa. No tenemos derecho a caminar sin tropiezos, sin angustia y desesperación.
Ahora, desde éste lugar helado y anónimo, comprendo que mis pasos solo han deambulado en círculo. Una vez más he regresado a éste rincón de ausencias invariables desde el cual he comenzado mi viaje. Todo me es familiar pero inexacto y oscuro a la vez, y a pesar de todo, aun queda una esperanza que se resiste a los años; la esperanza de que, quizás, en algún lugar del camino ya no nos espere el dolor
Epilogo de "Utopía de un hombre que recuerda"
Agustín Ducca Pantaleón
LA PARÁBOLA DEL ERMITAÑO
Titulo: LA ERMITA
Autor: Pablo Alonso
Fecha: 2009
Técnica: Acrílico sobre papel
44 x 33 cm
LA PARÁBOLA DEL ERMITAÑO
Titulo: LA ERMITA
Autor: Pablo Alonso
Fecha: 2009
Técnica: Acrílico sobre papel
44 x 33 cm
LA PARÁBOLA DEL ERMITAÑO
Debilitado
por el delirio, había amanecido extraviado, dormido en un recoveco
polvoriento del puente, cerca de un obelisco sumiso asediado por dos
circunferencias de piedra que apenas proyectaban sombra. En su conjunto
conformaban las ruinas de un antiguo templo al que los hombres asistían
cuando esas tierras aún eran cultivables y el fétido hedor de las
ciénagas era solo una fragancia disuelta en el sopor de los otoños.
Ahora aquella región despoblada, había sucumbido ante el follaje.
Recuperó el aplomo con lentitud y solo cuando logró incorporarse entendió la llanura y el bosque. Desde un montículo sopesó la distancia; vio las colinas difusas en el horizonte, vio el lago azulado multiplicarse en la llanura furtiva, vio, con cierta satisfacción, la ermita y el camino brilloso de lajas pulverizadas, vio aves de las que reconoció su grito, mucho antes que su efigie, vio el cielo y el verde desaforado de la lejanía. Poco le llevó comprender cuán lejos se hallaba.
La íntima desesperación se acentuaba con el cansancio y la tormenta que se gestaba en el flanco nevado de la montaña. Orillando el bosque de abetos, alcanzó la empinada cuando el cielo ya estaba ceniciento y se había vuelto perceptiblemente mas bajo. Tímidas grietas en las nubes dejaban entrever que ya había caído el crepúsculo.
Miró hacia sus espaldas y contempló un sendero infinito que serpenteaba la ladera y se clareaba en partes, vio el puente y el obelisco como un punto esquivo en el verde inconmensurable, vio siluetas correr y un rostro de rasgos indecisos que lo miró con insistencia antes de perderse.
Un primer destello laceró el horizonte y derribó el crucifijo de la ermita. El vértigo o quizás el estupor le hicieron ver a aquel relámpago como una revelación de su destino. De rodillas, lloró e imploró misericordia a su dios nazareno. Le rogó el perdón que le concediera a Judas en el seno del Getsemaní, evocó la redención de Saulo de Tarso que, como él, contemplo el resplandor sagrado en la boca de una ladera, juró su fe en la resurrección de la carne y la vida eterna, abjuró a la tentación y santificó la sangre que manaba de sus pies ennegrecidos. En ese momento (o poco después) el segundo fulgor lo fulminó.
Alguna vez he sospechado la íntima desesperación de la soledad al recorrer vagamente las ilustres páginas de la historia que antecede y supera a ésta. El fino lector habrá notado mi descara intención de tergiversar o reinterpretar esta fábula ya narrada, a fin de ajustarla a mis tendenciosos fines. He cometido el saqueo y quizás el plagio a falta de herramientas más valederas para mostrar una quimera tan propia. Después de todo, yo mismo, en una tarde tormentosa, iluminado por el fragor de un rayo, he presentido el secreto odio de los dioses.
Recuperó el aplomo con lentitud y solo cuando logró incorporarse entendió la llanura y el bosque. Desde un montículo sopesó la distancia; vio las colinas difusas en el horizonte, vio el lago azulado multiplicarse en la llanura furtiva, vio, con cierta satisfacción, la ermita y el camino brilloso de lajas pulverizadas, vio aves de las que reconoció su grito, mucho antes que su efigie, vio el cielo y el verde desaforado de la lejanía. Poco le llevó comprender cuán lejos se hallaba.
La íntima desesperación se acentuaba con el cansancio y la tormenta que se gestaba en el flanco nevado de la montaña. Orillando el bosque de abetos, alcanzó la empinada cuando el cielo ya estaba ceniciento y se había vuelto perceptiblemente mas bajo. Tímidas grietas en las nubes dejaban entrever que ya había caído el crepúsculo.
Miró hacia sus espaldas y contempló un sendero infinito que serpenteaba la ladera y se clareaba en partes, vio el puente y el obelisco como un punto esquivo en el verde inconmensurable, vio siluetas correr y un rostro de rasgos indecisos que lo miró con insistencia antes de perderse.
Un primer destello laceró el horizonte y derribó el crucifijo de la ermita. El vértigo o quizás el estupor le hicieron ver a aquel relámpago como una revelación de su destino. De rodillas, lloró e imploró misericordia a su dios nazareno. Le rogó el perdón que le concediera a Judas en el seno del Getsemaní, evocó la redención de Saulo de Tarso que, como él, contemplo el resplandor sagrado en la boca de una ladera, juró su fe en la resurrección de la carne y la vida eterna, abjuró a la tentación y santificó la sangre que manaba de sus pies ennegrecidos. En ese momento (o poco después) el segundo fulgor lo fulminó.
Alguna vez he sospechado la íntima desesperación de la soledad al recorrer vagamente las ilustres páginas de la historia que antecede y supera a ésta. El fino lector habrá notado mi descara intención de tergiversar o reinterpretar esta fábula ya narrada, a fin de ajustarla a mis tendenciosos fines. He cometido el saqueo y quizás el plagio a falta de herramientas más valederas para mostrar una quimera tan propia. Después de todo, yo mismo, en una tarde tormentosa, iluminado por el fragor de un rayo, he presentido el secreto odio de los dioses.
Agustín Ducca Pantaleón
Titulo: LA PARÁBOLA DEL ERMITAÑO
Autor: Pablo Alonso
Fecha: 2009
Técnica: Acrílico sobre papel
43 x 33 cm
UNOS GNOMOS DE LATA
Titulo: UNOS GNOMOS DE LATA
Autor: Pablo Alonso
Fecha: Enero 2011
Técnica: microfibra y lápiz sobre papel
30 x 20 cm.
CANCIÓN PARA LOS DÍAS DE LA VIDA
Este día empieza a crecer
voy a ver si puedo correr.
Con la mañana silbandome en la espalda
o mirarme en las burbujas.
Tengo que aprender a volar
entre tanta gente de pie.
Cuidan de mis alas unos gnomos de lata
que de noche nunca ríen.
Si la lluvia llega hasta aquí
voy a limitarme a vivir.
Mojare mis alas como el árbol o el ángel
o quizás muera de pena.
Tengo mucho tiempo por hoy
los relojes harán que cante
Y la espuma gira en torno a mi piel
me han puesto manos para hablarle
a las cosas de mi.
Y al fin mi duende nació
tiene orejas blancas
como un soplo de pan y arroz
y un hongo como nariz
cuatro pelos locos y un violín que nunca calla
solo se desprende y es igual a las guirnaldas.
Este día es algo de sal
me dejo vibrando al nacer
pesa y es liviano como un hilo sin nombre
suena un poco a mi guitarra.
Tengo que aprender a ser luz
entre tanta gente detrás.
Me pondré las ramas de este sol que me espera
para usarme como al aire.
Y es que al fin mi duende se abrió
tiene un corazón de mantel y batón
y un guiño al ver que todo es verdad.
Ya los gnomos cuidan
a un violín que siempre canta
nunca se adormece y es igual a las guirnaldas.
Y es que nunca calla, solo se desprende
y es igual a las guirnaldas.
SPINETTA HECHO GNOMO EN UN BOSQUE
LLENO DE GUITARRAS Y HADAS
Titulo: SPINETTA HECHO GNOMO EN UN BOSQUE LLENO DE GUITARRAS Y HADAS
Autor: Pablo Alonso
Fecha: 1 al 8 de Agosto, 2008
Técnica: Microfibra sobre papel
50 x 35 cm.
Autor: Pablo Alonso
Fecha: 1 al 8 de Agosto, 2008
Técnica: Microfibra sobre papel
50 x 35 cm.
EL FLACO
¡Orfeo del Bajo Belgrano!
Desde
una casa de la calle Arribeños, con una guitarra, tocando una zamba,
que detiene y calla el cause de un río de duraznos sangrando, donde
saltan pescados rabiosos.
Almendra copulando a la lágrima de un triste payaso.
Xilografía
invisible de Escher en canciones, charco en un sendero de barro blando
que atraviesa el bosque, donde se refleja en el agua la luna y las ramas
del sol. Huellas en el barro, que trazaron las ruedas de una nave de
fibra, junto a pisadas humanas iluminadas por una diabética luz, luego
de las lluvias, florecían tilos.
Abejas kamikazes a dieciocho minutos del sol.
Uvas
muertas en el placard, que son defunciones para el presente. Mientras
que por puentes amarillos bajan pleamares de arboles hacia un bosque, en
una nocturnidad de luna llena. Bosque de armonía, senderos entre
arbustos con una mágica luz lunar.
Refugio
en el bosque, bitácora vegetal viviente, abrazo en donde habita la
calma, donde la tranquilidad circula entre los cuerpos, armonía que
descansa, se sienta en el suelo de las almas y permanece allí, como la
sabiduría en el viejo roble.
Bosque
donde duermen perros vagabundos y en donde pernoctan gente sobre un
colchón de hojas caída de los arboles. Mientras alguien ya con la luz
del sol, se sienta bajo la sombra de un árbol, respirando el verde del
entorno, los brillos amarillos del sol y los aromas de los eucaliptos,
escuchando el canto de las aves.
Bosque
de gnomos y duendes, mariposas y melodías de un violín, del laúd, de
hojas del viento que conforman su doble imagen doble, sosteniendo una
perla de agua y colmenas de fuego.
Viejos poemas y cartas de Artaud.
Apergaminadas letras de bandas eternas spinettianas.
¡Bosque lleno de guitarras y hadas!
Ser viviente de todo el rock de su tierra, testigo de ese génesis pagano sin apocalipsis…
Y
por más que los malos presagios de la voz de la caverna, insistan en
antienvejecer su alma de diamante que repudia todo encierro, él salera
como en epilogo de “La aventura de la abeja reina”, pero esta vez las
hojas mojadas con perlas del alba, lo vieron al flaco caminando…
En una ciudad donde alguien esta silbando tangos…
“¡Mañana es mejor!”
Pablo Alonso
San Clemente del Tuyú, 16 de Enero de 2012
Detalle de "Spinetta hecho gnomo en un bosque lleno de guitarras y hadas"
LA AVENTURA DE LA ABEJA REINA
Algo en los jardines
me llama sin cesar
la lluvia en las hojas
me inspira confianza
los árboles se agitan
bendito sea este viento
y detrás de los muros
oigo algo que me dice:
"bienvenido !, yo sabía
que vendrías aquí
a esta caverna...
supongo que te acostumbrarás
al silencio total
mundo inferior
que es eterno como el propio mal...
así no habrá para mañana
otra luz que lamentar
al morir el desierto de sed de amar
y de florecer
jamás escaparás de aquí !"
sin salir de mi asombro
comienzo a observar
miles de colmenas
ardiendo en el fuego
millones y millones
de sordos tapires
"oh mi Dios!
pero esto es el infierno!"
me dije para mí...
pues no me importa
yo sé bien que saldré de aquí
de tu colmena...
tal vez las luces que amanezcan
traerán la paz
ese color tan diferente a esto, sin dudas...
y sé que no me va a importar
si a la luz de un verano
muero al morder a mi presa
resignándome,
dejando en ella mi aguijón...
así sin darme cuenta
rompí los acertijos
y en un demente impulso
salí de la caverna
y oí sonar el rayo
y corrí por mil canteros
donde tímidas flores
morían con la lluvia...
en ese instante comprendí
que explicar esto a alguien
sería inútil !...
las luces temblaron
con la furia del viento
y las hojas
mojadas con perlas el alba
me vieron huir...
me llama sin cesar
la lluvia en las hojas
me inspira confianza
los árboles se agitan
bendito sea este viento
y detrás de los muros
oigo algo que me dice:
"bienvenido !, yo sabía
que vendrías aquí
a esta caverna...
supongo que te acostumbrarás
al silencio total
mundo inferior
que es eterno como el propio mal...
así no habrá para mañana
otra luz que lamentar
al morir el desierto de sed de amar
y de florecer
jamás escaparás de aquí !"
sin salir de mi asombro
comienzo a observar
miles de colmenas
ardiendo en el fuego
millones y millones
de sordos tapires
"oh mi Dios!
pero esto es el infierno!"
me dije para mí...
pues no me importa
yo sé bien que saldré de aquí
de tu colmena...
tal vez las luces que amanezcan
traerán la paz
ese color tan diferente a esto, sin dudas...
y sé que no me va a importar
si a la luz de un verano
muero al morder a mi presa
resignándome,
dejando en ella mi aguijón...
así sin darme cuenta
rompí los acertijos
y en un demente impulso
salí de la caverna
y oí sonar el rayo
y corrí por mil canteros
donde tímidas flores
morían con la lluvia...
en ese instante comprendí
que explicar esto a alguien
sería inútil !...
las luces temblaron
con la furia del viento
y las hojas
mojadas con perlas el alba
me vieron huir...
Detalle de "Spinetta hecho gnomo en un bosque lleno de guitarras y hadas":
"Miles de colmenas ardiendo en el fuego".
BARRO TAL VEZ
Si no canto lo que siento
me voy a morir por dentro.
He de gritarle a los vientos hasta reventar
aunque solo quede tiempo en mi lugar.
Si quiero me toco el alma
pues mi carne ya no es nada.
He de fusionar mi resto con el despertar
aunque se pudra mi boca por callar.
Ya lo estoy queriendo
ya me estoy volviendo canción
barro tal vez....
Y es que esta es mi corteza
donde el hacha golpeará
donde el río secará para callar.
Ya me apuran los momentos
ya mi sien es un lamento.
Mi cerebro escupe ya el final del historial
del comienzo que tal vez reemprenderá.
Si quiero me toco el alma
pues mi carne ya no es nada.
He de fusionar mi resto con el despertar
aunque se pudra mi boca por callar.
Ya lo estoy queriendo
ya me estoy volviendo canción
barro tal vez...
Y es que esta es mi corteza
donde el hacha golpeará
donde el río secará para callar.
Luis Alberto Spinetta
Detalles de "Spinetta hecho gnomo en un bosque lleno de guitarras y hadas":
Los gnomos cuidan a un violín que siempre canta.
QUEDANDOTE O YENDOTE
Y deberás plantar
y ver así a la flor nacer.
Y deberás crear
si quieres ver a tu tierra en paz.
El sol empuja con su luz,
el cielo brilla renovando la vida.
Y deberás amar,
amar, amar hasta morir;
y deberás crecer
sabiendo reír y llorar.
La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma.
De ti saldrá la luz,
tan sólo así serás feliz.
Y deberás luchar
si quieres descubrir la fe.
La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma.
Este agua lleva en sí
la fuerza del fuego,
la voz que responde por ti,
por mí...
Y esto será siempre así
quedándote o yéndote.
Luis Alberto Spinetta
BARCO NÓRDICO
Escultura de Pablo Alonso: BARCO NÓRDICO
Técnica: Acrílico sobre bajorelieve en cemento
25 X 20 X 4 cm
LOS OJOS DE ODIN
Cuando Odin multiplico sus ojos,
lo hizo en barcos de velas rojas y amarillas.
Sus fuerzas vitales surcaron en pantanos, ríos y mares,
peregrinaron con los ojos de fuego,
en sus intercambios comerciales sus barcos se vaciaron,
los islámicos les dieron un ramadán,
los cristianos su Jueves Santo un viernes de Diciembre,
lo hizo en barcos de velas rojas y amarillas.
Sus fuerzas vitales surcaron en pantanos, ríos y mares,
peregrinaron con los ojos de fuego,
en sus intercambios comerciales sus barcos se vaciaron,
los islámicos les dieron un ramadán,
los cristianos su Jueves Santo un viernes de Diciembre,
y los pueblos originarios de Sudamérica la yerba mate.
Caminaron a una basílica y a La Meca.
Caminaron a una basílica y a La Meca.
Ya con los pies ardiendo,
en un trueque cambiaron sus embarcaciones,
el casco del barco y las velas,
por alas, plumas y cuervos,
que antes de disolverse en el aire,
delataron su invisibilidad con perfume a tilos.
en un trueque cambiaron sus embarcaciones,
el casco del barco y las velas,
por alas, plumas y cuervos,
que antes de disolverse en el aire,
delataron su invisibilidad con perfume a tilos.
Pablo Alonso
Técnica: Acrílico sobre cemento
25 X 20 X 4 cm
Fecha: 2009-2010
LA QUE RESPLANDECE
Hoy veo la luna llena reflejando en el mar, calmo, oscuro, pleno...
los gatos siguen deambulando por la noche,
en busca del mas allá, en busca de algo mas,
sin conformarse con la vida les ha tocado en suerte,
en algún lugar, encontraran ese lugar donde la luna
no deje de resplandecer para ellos.
No soy un felino mas,
soy aquel que con su presencia hipnotiza las miradas,
pierde los sentidos, dibuja sonrisas y crea sueños...
soy ese gato inolvidable al que vuelven los ángeles caídos,
cansados de andar, necesitados de compañía,
ya que saben que al descansar en sus regazos
los llenare de la paz perdida a la vuelta de alguna esquina...
Luciana Barzola
E´LIO DI TRAGO
E` LIO DI TRAGO
El claro del bosque fue penetrado por los rayos de sol,
como cuando la púa de un toca discos acaricia el vinilo,
procreo la noche sin darnos cuenta.
La diosa Nut desde el cielo
procuro la luz de unas estrellas para la penumbra,
mientras la diosa Hathor en la mesa del bar
percibe a sus criaturas que fluyen desde las cuerdas,
ellas crean senderos que se fusionan
y nos guían camufladas en melodías
hacia la profundidad del bosque.
Pablo Alonso
Titulo: DISCO DE VINILO SIMPLE DE E´LIO DI TRAGO
Autor: Pablo Alonso
Fecha: Diciembre 2009
Técnica: Acrilico sobre tela
GUITARRA NEGRA
Titulo: GUITARRA NEGRA
Autor: Pablo Alonso
Fecha: 2008-2010
Técnica: Collage, lápiz y acrílico sobre papel
45 x 35 cm.
Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra... Cómo haré para que sientas mi torpe amor, mis ganas de sonarte
entera y mía. . . Cómo se toca tu carne de aire, tu oloroso tacto, tu
corazón sin hambre, tu silencio en el puente, tu cuerda quinta, tu
bordón macho y oscuro, tus parientes cantores, tus tres almas, conversadoras
como niñas... Cómo se puede amarte sin dolor, sin apuro, sin testigos,
sin manos que te ofendan... Cómo traspasarte mis hombres y mujeres bíen
queridos, guitarra; mis amores ajenos, mi certeza de amarte como
pocos... Cómo entregarte todos esos nombres y esa sangre, sin inundar tu
corazón de sombras, de temblores y muerte, de ceniza, de soledad y
rabia, de silencio, de lágrimas idiotas...
Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros alguna cosa... Hoy por la tarde anduvo, entre papeles, averiguando cómo he sido, cómo ha sido mi vida, cuánto tiempo perdí, cómo escribía cuando había verduleros que venían de las quintas, cuando tenía dos novias, un lindo jopo, dos pares de zapatos, cuando no había televisión, ese mundo a los pies, violento, imbécil, abrumador, esa novela canallesca escrita por un loco... Hoy anduvo la muerte entre mis libros buscando mi pasado, buscando los veranos del 40, los muchachitos bajo la manguera, las siestas clandestinas, los plátanos del barrio, asesinados, tallados en el alma... Hoy anduvo la muerte revisando mi abono del tranvía mis amigos, sus nombres, las noches de café Montevideo, las encomiendas por la Onda con olor a estofado, revisando a mi padre, su Berreta, su Baldomir, revisando a mi madre, su hemiplejía, al Uruguay batllista, a Aristides querido, a mis anarcos queridos bajo bandera, bajo mortaja, bajo vinos y versos interminables... Hoy anduvo la muerte revisando los ruidos del teléfono, distintos bajo los dedos índices, las fotos, el termómetro, los muertos y los vivos, los pálidos fantasmas que me habitan, sus pies y manos múltiples, sus ojos y sus dientes, bajo sospecha de subversión... Y no halló nada... No pudo hallar a Batlle, ni a mi padre ni a mi madre, ni a Marx, ni a Aristides, ni a Lenin, ni al Principe Kropotkin, ni al Uruguay ni a nadie. Ni a los muertos Fernández más recientes... A mi tampoco me encontró... Yo había tomado un ómnibus al Cerro e iba sentado al lado de la vida... Pasé frente al Nocturno y la vida había pintado unos carteles... Pregunté en una esquina por la hora, y en la bolsa del hombre que me dijo la hora iba la vida, junto con su almuerzo... Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas... Y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa, por todas las ventanas de todo el barrio, por todas las ventanas de todos los cuarteles y de todas las cárceles, por todas las ventanas de los hospitales... La noche entrará, cabeceando, saltará para adentro, sombra a sombra a la luz del farol... Y se echará en el piso como un perro... Y aguardará hasta la madrugada... Hoy... Dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre...
... Mi corazón está mejor sitiado que mi casa... Mi casa, más cercada que mi barrio... Mi barrio, cercado por mi pueblo... En mi barrio vive el Presidente, cercado por un muro casi derrumbado.
Hoy anduvo la muerte buscando entre mis libros alguna cosa... Hoy por la tarde anduvo, entre papeles, averiguando cómo he sido, cómo ha sido mi vida, cuánto tiempo perdí, cómo escribía cuando había verduleros que venían de las quintas, cuando tenía dos novias, un lindo jopo, dos pares de zapatos, cuando no había televisión, ese mundo a los pies, violento, imbécil, abrumador, esa novela canallesca escrita por un loco... Hoy anduvo la muerte entre mis libros buscando mi pasado, buscando los veranos del 40, los muchachitos bajo la manguera, las siestas clandestinas, los plátanos del barrio, asesinados, tallados en el alma... Hoy anduvo la muerte revisando mi abono del tranvía mis amigos, sus nombres, las noches de café Montevideo, las encomiendas por la Onda con olor a estofado, revisando a mi padre, su Berreta, su Baldomir, revisando a mi madre, su hemiplejía, al Uruguay batllista, a Aristides querido, a mis anarcos queridos bajo bandera, bajo mortaja, bajo vinos y versos interminables... Hoy anduvo la muerte revisando los ruidos del teléfono, distintos bajo los dedos índices, las fotos, el termómetro, los muertos y los vivos, los pálidos fantasmas que me habitan, sus pies y manos múltiples, sus ojos y sus dientes, bajo sospecha de subversión... Y no halló nada... No pudo hallar a Batlle, ni a mi padre ni a mi madre, ni a Marx, ni a Aristides, ni a Lenin, ni al Principe Kropotkin, ni al Uruguay ni a nadie. Ni a los muertos Fernández más recientes... A mi tampoco me encontró... Yo había tomado un ómnibus al Cerro e iba sentado al lado de la vida... Pasé frente al Nocturno y la vida había pintado unos carteles... Pregunté en una esquina por la hora, y en la bolsa del hombre que me dijo la hora iba la vida, junto con su almuerzo... Hoy dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas... Y la noche entrará por todas las ventanas de mi casa, por todas las ventanas de todo el barrio, por todas las ventanas de todos los cuarteles y de todas las cárceles, por todas las ventanas de los hospitales... La noche entrará, cabeceando, saltará para adentro, sombra a sombra a la luz del farol... Y se echará en el piso como un perro... Y aguardará hasta la madrugada... Hoy... Dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre...
... Mi corazón está mejor sitiado que mi casa... Mi casa, más cercada que mi barrio... Mi barrio, cercado por mi pueblo... En mi barrio vive el Presidente, cercado por un muro casi derrumbado.
Alfredo Zitarrosa, Fragmento de "Guitarra Negra"
LA MARIPOSA
Autor: Pablo Alonso
Fecha: 2009
Técnica: Acrílico, collage, diario, mariposa y cartón sobre papel
30 x 20 cm
La mariposa viene hacia mi en la calle, en el aire húmedo, por el
aire húmedo bailando, por el aire agobiante, ominoso, bailando en el
aire caliente.
Y yo vi que no era a mi a quien buscaba sino a la muerte.
Y que no buscaba la muerte también vi, porque no era mariposa de la ciudad de hierro, ni nacida para eso. Sino que era mariposa, nada mas: en la ciudad, presa y ya muerta de antemano, fatalmente; buscando en ese bailar loco y frágil un ala, un grano, una pizca de polen en el cemento.
Porque la mariposa nace y no aprende nada hasta que muere en cualquier sitio, herida de muerte por su semana justa, por su tiempo preciso, por su sorbito de vida ya bebida.
Eso no es tan triste.
Triste es ver su cadena de huevos en el hollín, depositados junto a un río de aceite, a la sombra de las altas paredes de cemento.
Su cadena de huevos de seda…
Y yo vi que no era a mi a quien buscaba sino a la muerte.
Y que no buscaba la muerte también vi, porque no era mariposa de la ciudad de hierro, ni nacida para eso. Sino que era mariposa, nada mas: en la ciudad, presa y ya muerta de antemano, fatalmente; buscando en ese bailar loco y frágil un ala, un grano, una pizca de polen en el cemento.
Porque la mariposa nace y no aprende nada hasta que muere en cualquier sitio, herida de muerte por su semana justa, por su tiempo preciso, por su sorbito de vida ya bebida.
Eso no es tan triste.
Triste es ver su cadena de huevos en el hollín, depositados junto a un río de aceite, a la sombra de las altas paredes de cemento.
Su cadena de huevos de seda…
Alfredo Zitarrosa, Fragmento de "Guitarra Negra"
PARA VIVIR
Titulo: PARA VIVIR
PARA VIVIR
este tiempo perdido que nos deja vencidos sin poder conocer
eso que llaman amor para vivir...
...para vivir.
PARA VIVIR

Autor: Pablo Alonso
Fecha: 2011
Técnica: Acrílico y microfibra sobre papel
45 x 35 cm
PARA VIVIR
Muchas veces te dije que antes de hacerlo
había que pensarlo muy bien
que a esta unión de nosotros
que a esta unión de nosotros
le hacía falta carne y deseo también
que no bastaba que me entendieras
y que murieras por mí
que no bastaba que en mis fracasos
que no bastaba que en mis fracasos
yo me refugiara en ti.
Y ahora ves lo que pasó, al fin nació
al pasar de los años el tremendo cansancio
al pasar de los años el tremendo cansancio
que provoco ya en ti.
Y aunque que es penoso lo tienes que decir.
Y aunque que es penoso lo tienes que decir.
Por mi parte esperaba
que un día el tiempo se hiciera cargo del fin
si así no hubiera sido
si así no hubiera sido
yo habría seguido jugando a hacerte feliz.
Y aunque el llanto es amargo
piensa en los años que tienes para vivir
que mi dolor no es menos y lo peor es que ya no puedo sentir.
Y ahora tratar de conquistar con vano afánque mi dolor no es menos y lo peor es que ya no puedo sentir.
este tiempo perdido que nos deja vencidos sin poder conocer
eso que llaman amor para vivir...
...para vivir.
Titulo: EL CUERVO
Autor: Pablo Alonso
Fecha: 2012/2013
Técnica: Birome sobre papel
50 x 35 cm
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Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde, hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
Fragmento de "El cuervo" de Edgar Allan Poe
EL CUERVO DE EDGAR ALLAN POE
"Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto. Hallábase echando sobre el duro caparazón de su espalda, y, al alzar un poco la cabeza, vio la figura convexa de su vientre oscuro, surcado, por curvadas callosidades, cuya prominencia apenas si podía aguantar la colcha, que estaba visiblemente a punto de escurrirse hasta el suelo. Innumerables patas, lamentablemente escuálidas en comparación con el grosor ordinario de sus piernas, ofrecían a sus ojos el espectáculo de una agitación sin consistencia."EL CUERVO DE EDGAR ALLAN POE
Titulo: EL CUERVO DE EDGAR ALLAN POE
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Fragmento de "La Metamorfosis" de Franz Kafka
ESTAS BUSCANDO UN
SIMBOLO DE PAZ
Titulo: ESTAS BUSCANDO UN SIMBOLO DE PAZ
Autor: Pablo Alonso
Fecha: 2010
Técnica: Acrílico sobre fibro fácil
21 x 15 cm
"Estas buscando un sueño en el placard,
estas buscando un simbolo de paz"
Carlos Alberto Garcia